Sé que no podre
salir , he permanecido aquí por años, no me incomoda, solo es que a veces
siento pequeño el espacio, tengo a mis amigos acompañándome y hasta la fecha
nada nos ha faltado, hemos sido felices, yo los acaricio con mis manos y ellos juguetean
con mi cola, por las noches observamos las estrellas y habitualmente suelo contarles historias que
parecen entender; así lo hacía hace algunos días, cuando de repente Miau, por
lo que me vi obligada a detener la charla, despacio nos acercamos al borde de
la pecera y nos encontramos con unos enormes ojos azules, era un gato, un gato!
todos corrimos despavoridos al fondo de nuestra pequeña morada, nos preguntábamos
que hacia parado frente a nosotros y quien le había permitido entrar,
desconocemos si nos hará daño, si nos comerá o si por el contrario resulta ser
amigable, así lo hemos visto posarse todas las tardes a la misma hora, ya hasta
le hemos puesto un nombre, le llamamos Copérnico debido a nuestra afición por
el cosmos, pareciese que todo este tiempo nos ha ido estudiando y no sé cuándo
ni en que termine todo esto, al principio teníamos miedo, ahora estamos
acostumbrados a verle, suelo seguir contando mis historias, ahora la única diferencia
es que cuando lo hago, siempre de fondo tengo el sonido del Miau, Miau, Miau...
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