viernes, julio 19, 2013

Un vaso de leche, no una manzana, no una naranja mecánica…


Alex:
Sé que no me conoces y que te parezco extraño con mi atuendo que quizás asemejes con el de un mimo o un payaso de circo, sé que no comprendes que este aquí parado frente a ti ofreciéndote un vaso de leche y no una manzana como tal vez esperabas, se que dudas por como lo miras de mis buenas intenciones, apenas volteas a verme y por la forma en que mueves los labios confirmo tu incredulidad y miedo, no debes temer, he venido desde muy lejos, incluso de otra época para estar cerca de ti, solo soy un hombre que desea complacerte, te preguntaras el porqué, sencillo, he escuchado hablar mucho de ti, se que tu padre ha muerto, que te escondes en la casa de unos enanos porque te ha querido matar la que se dice tu madre, que argumenta que debes morir por ser bella, tan solo fui conmovido por todo lo que se dice de ti, se que tal vez tu también hayas escuchado sobre mí, que he sido rebelde, loco, que amaba escuchar a Ludwig Van Beethoven, lo que he sido es parte de mi pasado, hoy solo quiero estar aquí parado frente a ti ofreciéndote este mísero vaso de leche...

Blanca Nieves:
Qué extraño… ¿Qué será esa sustancia? el cazador me dijo que debía tener cuidado y los hombrecitos también, que no hablara con desconocidos ni les abriera la puerta, me pregunto qué clase de hombre sale así vestido por el bosque, jamás había visto algo así, apenas puedo voltear a mirarle, me intimida un poco, aunque no sé porque, me parece atractivo, me pregunto porque usa una especie de sombrero y un bastón, porque viene todo de blanco y que será eso que le cuelga por la cintura, tal vez pudiera ser un bufón, pero lo dudo, pues no lleva puesto ningún color, me pregunto si será cierto todo lo que me ha dicho, pero lo que más me intriga es porque alguien vendría de tan lejos a ofrecerme un vaso de leche...

Pudieron pasar horas, minutos, todo en la misma escena, el espacio inmóvil, ella simplemente se sonroja y el por un instante que parece eterno la mira con ternura...

jueves, julio 18, 2013

Un Miau no lo es todo…

Sé que no podre salir , he permanecido aquí por años, no me incomoda, solo es que a veces siento pequeño el espacio, tengo a mis amigos acompañándome y hasta la fecha nada nos ha faltado, hemos sido felices, yo los acaricio con mis manos y ellos juguetean con mi cola, por las noches observamos las estrellas y habitualmente suelo contarles historias que parecen entender; así lo hacía hace algunos días, cuando de repente Miau, por lo que me vi obligada a detener la charla, despacio nos acercamos al borde de la pecera y nos encontramos con unos enormes ojos azules, era un gato, un gato! todos corrimos despavoridos al fondo de nuestra pequeña morada, nos preguntábamos que hacia parado frente a nosotros y quien le había permitido entrar, desconocemos si nos hará daño, si nos comerá o si por el contrario resulta ser amigable, así lo hemos visto posarse todas las tardes a la misma hora, ya hasta le hemos puesto un nombre, le llamamos Copérnico debido a nuestra afición por el cosmos, pareciese que todo este tiempo nos ha ido estudiando y no sé cuándo ni en que termine todo esto, al principio teníamos miedo, ahora estamos acostumbrados a verle, suelo seguir contando mis historias, ahora la única diferencia es que cuando lo hago, siempre de fondo tengo el sonido del Miau, Miau, Miau...

martes, junio 25, 2013

Lola la gatita que se convirtió en bufanda

Lola era una gatita juguetona y hermosa, desde pequeña había deseado ser alguien importante en esta vida, la mayor parte del tiempo lo pasaba realizando acrobacias, quizás algún día trabajaría para un circo o competiría por alguna medalla olímpica en gimnasia o algo por el estilo, sus aspiraciones no se acercaban a las de sus hermanos de especie, normalmente los gatos aparentaban tenerlas e imitarse unos a otros, aun a pesar de que algunos se colgaran de los árboles o caminaran por los tendederos, lo único que los impulsaba a hacerlo era la inercia no una cuestión como la de los humanos, si esa cuestión que los humanos tenemos de hacer o ser tal cosa, Lola sin embargo añoraba alcanzar sus sueños, al ser una gatita de casa, tenía prohibido salir por lo que solo imaginaba al mundo a través de lo que sus pupilas veían a través de las ventanas, una y otra vez se repetía así misma que algún día saldría y podría mostrar sus capacidades y cambiar su vida, y no era que Lola no fuera feliz, al contrario lo era y le gustaba ser amada por su dueña, la cuestión era como ya lo he mencionado, una cuestión de humanos ya que ella en su interior deseaba ser humana, ya había traspasado esa visión que tienen los gatos comunes, en fin, en el tiempo de convivencia con su ama, gozaba de sus caricias y apretujones, se posaba sobre sus muslos, la rodeaba o caminaba sobre de ella dando pequeñas pisaditas, ronroneaba, se hacia la muerta, se escondía, bueno una infinidad de cosas, pero había algo que la apasionaba y eso era ponerse sobre el cuello de su ama y con su gran cola envolverlo como si fuese una bufanda o estola de alguna piel exótica, su cola era tan larga, larga, larga… que podía darle varias vueltas a su cuello, el pelo de la misma era de un tono inusual, negro acaramelado con tintes azules, pareciese un extracto de una alfombra o de un peluche, era tan suave que se disfrutaba sentir su enorme cola; Genieve su dueña se dedicaba a la costura y al diseño de ropa por lo que Lola pasaba la mayoría de su tiempo entre hilos, tejidos, bocetos, trazos, botones, agujas y un innumerable sin fin de artefactos, todo esto no limitaba en nada su deseo de ser humana, al contrario la acercaba mas a todo lo que ella soñaba. Una tarde Lola se encontraba practicando uno de sus saltos mortales, se aventaba una y otra vez de uno de los cortineros pero lo hacía de una forma tan rápida que apenas podía vérsele y lo repetía una y otra vez, cualquiera que la viera pensaría que se había vuelto loca, parecía como sacada de un cinta de una película de animación donde se repite la misma escena sin parar, Lola no se cansaba y no paraba, estaba orgullosa de sí misma y se sentía cada día mas cerca de su objetivo, objetivo que cambio esa misma tarde sin tan siquiera ella imaginarlo; bueno como les iba diciendo Lola practicaba sin parar, y practico tanto que perdió la noción del tiempo, pasaron los segundos, los minutos y los días, solo Dios sabe el tiempo que habría pasado, se preguntaran donde estaba su ama y porque no la detuvo, eso ni yo misma lo sé, lo que me parece más extraño que la presencia de ella es que Lola jamás se agotara, dio tantas vueltas por tanto tiempo que en un momento cayo inconsciente y no despertó jamás, pudo haber sido un infarto o el haber abusado de su condición física, fue hasta entonces, cuando yacía muerta que apareció Genieve quien la tomo en sus brazos con lagrimas en los ojos, sintió por última vez su calor y la frescura de su pelo, era tan hermosa y amada que se rehusó a separarse de ella, fue entonces que una idea escalofriante paso por su mente y si la disecase, se pregunto, pero y si no fuera lo correcto, sus pensamientos uno a uno se fueron enfrentando hasta quedar convencida de que debía hacerlo, preparo todo lo necesario y procedió con el plan, debía mantenerla y convertirla lo más pronto posible para que no perdiera ninguna de sus propiedades ni su color ni la textura de su piel y así lo hizo hasta que lo consiguió, entonces al haber terminado la coloco en su cuello, hacia frio por lo que le venía bien llevarla de bufanda, Genieve a pesar de ser buena en lo que hacía no había alcanzado el éxito ni la buena fortuna, era feliz con lo que tenia y ahora aun mas al poder conservar a Lola. Su pequeña Lola le dio la pauta para crear e imponer estas bufandas como una moda, por lo que se dio a la tarea de recoger a todos los gatitos muertos y convertirlos en bufandas, empezó recolectándolos en la calle, después sus amistades cercanas le llevaban a sus gatitos muertos, la fama de Genieve fue creciendo hasta rebasar los parámetros del límite de lo que es normal y las fronteras