Cada expresión de su rostro representaba la imagen de un vago recuerdo de lo que fue alguna vez, ahora su mirada estaba perdida, pasaba el tiempo humedeciendo sus labios recorriendo la palidez de su piel con sus manos aun tibias, permanecía inmóvil frente al espejo preguntándose si había dado lo mejor de ella, tomo el lápiz labial deep berry su favorito, poco le quedaba ya, así que lo paso sobre sus labios hasta dejarlo vació, cepillo su cabello y al hacerlo noto como seguía cayéndosele entre sus dedos, eso no la preocupaba pues aunque no era normal que algo así le sucediese poseía una larga y abundante cabellera, al terminar se dedico a delinear y sombrear sus ojos con tonos oscuros y a ajustarse el vestido negro y los zapatos que llevaba muy al estilo dark, tomo su pequeño bolso, volteo la mirada a su ángel pidiéndole que la rodeara con sus alas hasta el final, quito el cd de apoptygma berzerk, cerro el cuaderno en el cual solía escribir, observo con nostalgia como su familia se alejaba silenciosamente, derramo una lagrima, salio de la recamara, bajo las escaleras, se acerco al comedor y tomo una de las cerezas que se encontraba en el frutero colocado sobre la mesa y la llevo a sus labios y comenzó a degustarla como quizás no lo había hecho en otro momento, no tomo nada mas, camino del brazo de su ángel dejando atrás la casa y el jardín...
La noche era hermosa, la luna brillaba con una intensidad indescriptible, las calles estaban llenas de gente, tal ves se celebraba algo, no podía decirlo, mi cabeza no pensaba ahora, tenia demasiado frió y había olvidado mi abrigo antes de salir, ahora solo me arropaban las alas de mi ángel, me sentía extraña, caminaba al parecer sin rumbo, rodeada de imágenes distorsionadas, no podía ver el rostro de las personas, estaba rodeada de sombras e intentos de siluetas, mientras intentaba encontrarle forma a todo aquello que se movía, algo choco contra mi y caí al suelo, era un hombre que huía de alguien o de algo, pude ver el miedo en su expresión y detrás de el vi a su ángel alentándolo a seguir corriendo, yo aun no podía ver con claridad ni entender que era realmente lo que pasaba, me incorpore y seguí mi camino, al doblar la esquina vi un tumulto de gente, acababa de ocurrir un accidente, dos autos al parecer por exceso de velocidad habían quedado hechos añicos, me acerque lo mas que pude para ver la escena, nadie me lo impidió pero no le tome importancia a ese hecho, algo me hacia avanzar, parada en el medio de todo, me gire dando vueltas, mire los cuerpos, dos aun permanecían en uno de los autos, a escasos metros de mi el cuerpo de un hombre yacía sobre el pavimento y a mis pies se encontraba tendido el cuerpo de un pequeño de aproximadamente 7 u 8 años, me acerque a el, tenia clavado un vidrio en el cuello, lo veía desangrarse, sentía el dolor como nunca antes lo sentí, los paramédicos les atendían haciendo esfuerzos sobre humanos por salvarles, nadie me dijo nada así que me incline y sujete la mano del pequeño, sentí un escalofrió intenso recorriéndome la piel y como la sangre fluía por mis venas, sentí nauseas y un profundo malestar pero también la necesidad de permanecer al lado de el, mientras lo hacia me di cuenta que no estábamos solos, debajo del pequeño había un bulto no podía distinguirle bien, solté al pequeño, estaba sorprendida de lo que veía, era un ángel, supongo era el suyo, tenia las alas rotas, su mirada perdida me inspiraba a pensar que había dado la vida por el, y que se entristecía al no poder haber hecho mas, era extraño pero no sentía temor, fue entonces que sorpresivamente vi sonreír al pequeño y a su ángel elevándose y alejándose de la multitud, mientras aun su cuerpo permanecía inmóvil en medio de la calle...
Me levante y seguí caminando entre la gente, mi ángel me guiaba yo le seguía confiadamente, me dijo casi es la hora, me preguntaba a mi misma hora de que, no sabia a que se refería mas sin embargo no se lo pregunte, caminamos no se por cuanto tiempo, no veía bien no sabia donde me encontraba, había mucha neblina, en un instante se detuvo frente de mi, me dio un calido abrazo y extendió sus alas, toque mis ojos con las manos, esforzándome por ver a que sitio me había llevado, baje la vista y fue hasta en ese momento en que todo se aclaro para mi, estaba parada sobre mi propia tumba, aquello era un panteón, desconcertada, me quede petrificada por un momento, no recordaba como había muerto ni en que momento, el coloco sobre mis labios su dedo índice como pidiéndome que guardase silencio y me susurro al oído: nadie lo recuerda...
Levante mi vista y lo vi a el, podía sentirme parte de un todo, mi ángel me pidió que extendiese mis brazos y así lo hice, no podía creerlo, me había convertido en lo que tanto había soñado, estaba feliz, mis alas eran enormes, no dejaba de observarme a mi misma, era maravilloso estar así, de un salto me colgué del cuello de mi ángel y lo apreté fuertemente, ambos sonreíamos, toda esa noche no deje de asombrarme y de agradecerle a Dios todo lo que me había dado regalándome la vida y ahora renaciendo en lo que pudiésemos llamar un ángel gótico...