viernes, febrero 18, 2005

El ángel negro...
Recorría el cielo, cumplía con mis deberes, asistía a las reuniones, convivía con los vivos y los muertos, con los ángeles, los querubines y otros seres; usualmente cuando llegaba la tarde me paseaba por la tierra, aun no se me había asignado a una personita especial, era un ángel de aquellos a los que suelen llamar “ángel guardián de todos los seres” tenia varias funciones a mi cargo, debía auxiliar a los ángeles guardianes en su trabajo, observar y estar atenta de que todo se mantuviese en orden, ayudar a todos los seres que se encontrasen en dificultades, así como darle arropo con mis alas a quien lo necesitase, en fin mi lista de responsabilidades era enorme, pero me agradaba hacerlo, realmente había nacido para esto, o debería decir muerto para esto? de cualquier forma que fuese era inmensamente feliz.

Llego un día, en una de aquellas tardes en que acostumbraba visitar la tierra, que sentí el palpitar de mi corazón tan fuerte que podía escucharlo retumbar en mis oídos, sabia que algo sucedería y que me cambiaria para siempre, los ángeles también así como los humanos tenemos un sexto sentido solo que en nuestro caso este se encuentra mucho mas desarrollado y se proyecta con mas fuerza; era tarde y la luna se asomaba ya, caminaba entre ángeles y personas, por una calle que no solía frecuentar, hacia bastante frió, aun a pesar de llevar mi abrigo sentía al viento helado recorriéndome la piel, no se cuanto camine ni en que momento las siluetas desaparecieron, perdí la noción del tiempo, veía como el reflejo de mi misma pasaba entre los aparadores de las tiendas las cuales ya en su mayoría se encontraban cerradas, a pesar de ser ya de noche la calle permanecía iluminada, no me detuve en ningún momento y di vuelta en la esquina siguiente, la calle era similar en todo a la anterior solo que un poco mas larga, eso creí de momento pero mas tarde me percate de que no lo era del todo, mientras mas caminaba algo dentro de mi me decía que debía seguir, poco a poco una melodía fue llegando a mis oídos, parecía la versión de apocaliptica de Nothihg Else Matters, pude reconocerla de inmediato ya que la mayoría de los recuerdos de mi vida pasada aun eran parte de mi, lentamente fui acercándome al lugar de donde provenía hasta detenerme frente a un callejón, entre temerosa tratando de visualizar algo entre toda esa oscuridad, de pronto la música dejo de sonar y pude ver a una figura extraña dándome la espalda, no podía distinguirle bien, dejo caer algo de sus manos, parecía un instrumento, tal ves un violín y de inmediato se incorporo volteándose hacia mi, al verlo me sorprendí, nunca antes había visto a alguien como el, era un ángel de alas negras de aquellos que solo existían en los libros de leyendas, me miro profundamente y se acerco a mi, su piel era oscura, no negra no blanca, era distinto a los ángeles que conocía incluyéndome a mi, hasta la forma de sus alas no era similar a la nuestra, me quede en silencio preguntándome si seria un visión, pude ver a través de sus ojos negros que lo invadía una tristeza inmensa, levanto su mano para acariciar mi rostro, pero antes de hacerlo algo lo detuvo y bajando el rostro y dándome de nuevo la espalda exclamo no debo hacerlo podría lastimarte, a un ángel como yo no se le esta permitido...
Antes de que pudiese cuestionarlo, me distrajo el alboroto que hacían aleteando con sus alas ángeles que en ese momento empezaban a bajar del cielo, el ángel negro recogió su instrumento, me miro, me dijo debo irme, y se marcho apresuradamente alejándose hasta perderse, en ese momento todo aquello desapareció, me encontré de nuevo entre la multitud, confundida, me negaba a creer que aquel encuentro no hubiese sido real, lo averiguaría mas tarde, por ahora ya estaba demasiado cansada para razonar y distinguir la realidad de la fantasía...

miércoles, febrero 16, 2005

Me levante de la tumba y extendí mis alas...
A pesar de la dicha de verme convertida en lo que siempre había anhelado, visitaba mi tumba y me refugiaba en ella, algunos días los pasaba caminando sin rumbo, asimilando lo que me había sucedido, me mantenía en contacto con quien había sido mi ángel guardián y apreciaba observar al mundo desde otra perspectiva, la de los ángeles.

Esa noche decidí no refugiarme mas en aquella tumba y salir a la superficie, no volvería mas, cerraría por fin esa pagina de el fin de aquella mi otra vida y de esta nueva que se me había obsequiado, así que me levante y extendí mis alas, al fin estaba preparada para cumplir con mis deberes, cuidaría también de las personas así como de mi habían cuidado; ansiosa por conocer a esa personita especial emprendí el vuelo, fue tanta mi emoción que forcé mi salida y sin darme cuenta lastime una de mis alas, mas sin embargo eso no logro opacarme, dichosa de ser quien era continué mi camino, añorando esparcir todo el amor que aun tenia por dar; mi ángel guardián me veía a lo lejos y sonreía mientras ayudaba sosteniendo y guiando a un pequeño que daba sus primeros pasos...

lunes, febrero 07, 2005

Las palabras sobran cuando el corazón sangra...
Su corazón sangraba como si hubiese sido atravesado por una daga, permanecía recostada sobre el sofá y en silencio se cuestionaba el porque de sus decisiones, a pesar de sentirse lastimada sabia que ella podría haberlo evitado, su corazón había sufrido ya varias alteraciones y con el paso del tiempo poco a poco había ido debilitándose, ni el color ni la forma eran las mismas, el rojo intenso se había opacado, tantas veces se rompió que a pesar del pegamento y de lo esfuerzos por reconstruirlo fue imposible que volviese a su estado natural, lo habían herido tanto que estaba cubierto de cicatrices.

¿Porqué permitía que de nuevo alguien llegara y lo rompiera? amaba a su corazón y no quería que este sufriera, pero porque no acertaba entonces al momento de elegir a quien amar, se pregunto esto una y otra ves, se decía a si misma si realmente le había dado la importancia a este sentimiento o si solo se había dejado llevar por sus impulsos o por el vació que sintió en algún momento, por mas que trato de responderse y de encontrar alguna solución para que jamás volviese a pasarle, le fue inútil, el dolor que sentía era tan grande que no le permitía razonar completamente, cansada de todo cerro los ojos hasta quedarse dormida; mas tarde, al ocultarse el sol, despertó en un sueño, se encontraba en el sofá y en la misma estancia, pero su corazón no sangraba, al contrario estaba sano y fuerte, era bellísimo de un color brillante, maravillada se sonrió, llevo su mano al pecho, y exclamo: !lo que importa es lo que ven mis ojos a través del corazón!

Al despertar ella comprendió que todas las personas aunque hiriesen tenia también un corazón como el de ella, que las heridas pueden sanarse, que el corazón no se reconstruye recogiendo los pedazos y pegándolos con pegamento, que no se necesita de un tiempo determinado para que vuelva a ser el que era antes que eso depende de uno mismo, que hay una magia especial que cada ser humano tiene capaz de convertir el dolor en gozo, que no es que uno se equivoque al elegir, sino que todo aquello que tu corazón te muestre a través de tus ojos es sagrado y vale la pena, aun a pesar de que no funcione porque todo lo que te suceda sea bueno o sea malo te hará crecer y llegara el momento, cuando menos lo esperes en que ese corazón no sufrirá mas.

Es difícil entenderlo, porque cuando el corazón sangra las palabras sobran, el dolor te ciega y no te deja ver que la herida tarde o temprano sanara.