La niña manos de esqueleto.
Cada vez que alguien está a punto de morir veen acercarse a la pequeña niña manos de esqueleto, le preguntan su nombre y ella no responde solo se muerde las uñas, tiene miedo de ser quien es...
Había una niña muy nerviosa que se comía las uñas cada vez que le preguntaban su nombre, se las mordía tanto que empezó a morderse los dedos también, poco a poco fue arrancándose la piel hasta que de tanto hacerlo comenzaron a sangrarle, chupo la sangre y le gusto y siguió haciéndolo dia a dia hasta que solo se quedó con los huesos de sus dedos, la niña ya no podía hacer nada, no podía comer, no podía escribir ni atenderse, fue cuando se dio cuenta de que lo único que podía hacer era seguir ahora devorando sus manos, de esa forma podría hacer funcionar sus dedos, oh que delicia! exclamaba.
Comió completamente la piel de sus manos hasta dejar solo los huesos, ahora tenía manos de esqueleto y podía moverlas, pero lamentablemente solo pudo hacerlo por poco tiempo, pues había sido tanta la sangre que había consumido que ahora ya no circulaba gota alguna de ella por sus manos, le eran inservibles nuevamente, al ver que ya nada podía hacer salió a la calle desesperadamente buscando ayuda, pero cada vez que se acercaba a una persona la veían con miedo y desprecio y le daban la espalda, oh pobre niña manos de esqueleto!, al ver que toda la humanidad la despreciaba decidió ir a ver a los muertos, tal vez ellos se compadezcan de mi, mis amigos los esqueletos, así los llamó ella.
Entonces la pequeña niña manos de esqueleto camino hacia el panteón entre las tumbas llorando e implorando que alguien la ayudase, pronto escuchó una voz que le decía hemos estado esperándote haz tardado mucho tiempo, la niña de momento se sorprendió y preguntó ¿quién me llama? ¿haz escuchado mis súplicas? ¿puedes ayudarme?, los humanos me han despreciado... oh pobre niña manos de esqueleto!
Nos perteneces dijo la voz, no puedo verte respondió ella, pronto lo harás, no temas, nunca debiste irte, el mundo es cruel, te lo advertimos, notaste como nadie se percató de tu presencia en este mundo al que tanto soñaste ir, ella comenzó a llorar, no recuerdo haber estado antes en este sitio, solo recuerdo a los humanos despreciándome, jamás me aceptaron, oh pobre niña manos de esqueleto!
Sabes ¿porqué jamás te aceptaron?, no, respondió ella... porque a su vista les eres repugnante, eres la cosa más detestable, a lo que le temen la mayoría de ellos, son unos ilusos, yo lo sé todo, sé que saliste desesperada pidiendo ayuda y ¿qué hicieron todos? huir de tu presencia, son cobardes, humanos estúpidos, creen que la vida la tienen comprada, no valoran lo que poseen, se creen eternos, indestruibles, ja tontos, no saben que tarde o temprano morirán por eso temen que te les acerques, porque los traerás a nosotros, esa siempre ha sido tu misión y lo sabes aunque ahora te rehuses a aceptarla , oh pobre niña manos de esqueleto!
Una mano como la de ella, se acercó y la tomo del brazo, conmigo estas a salvo pequeña, no debiste irte, sabes que siempre te adoraré porque eres lo más preciado para mí, no necesitas sufrir allá afuera; dándole un fuerte abrazo la apretó a su pecho, la niña sonrió y le dijo lo sé mamá no volveré a abandonarlos nunca.
Desde entonces la niña manos de esqueleto decidió no salir más al mundo, pero como su madre la Muerte sabía que ella deseaba haber sido humana, le permitió subir a la superficie cada vez que se llevase a cabo un entierro; no es el viento lo que te acaricia cuando entierras a tus muertos sino las manos frágiles de la pequeña niña manos de esqueleto.
jueves, octubre 27, 2005
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