Lola era una gatita juguetona y hermosa, desde
pequeña había deseado ser alguien importante en esta vida, la mayor parte del
tiempo lo pasaba realizando acrobacias, quizás algún día trabajaría para un
circo o competiría por alguna medalla olímpica en gimnasia o algo por el
estilo, sus aspiraciones no se acercaban a las de sus hermanos de especie,
normalmente los gatos aparentaban tenerlas e imitarse unos a otros, aun a pesar
de que algunos se colgaran de los árboles o caminaran por los tendederos, lo
único que los impulsaba a hacerlo era la inercia no una cuestión como la de los
humanos, si esa cuestión que los humanos tenemos de hacer o ser tal cosa, Lola
sin embargo añoraba alcanzar sus sueños, al ser una gatita de casa, tenía
prohibido salir por lo que solo imaginaba al mundo a través de lo que sus
pupilas veían a través de las ventanas, una y otra vez se repetía así misma que
algún día saldría y podría mostrar sus capacidades y cambiar su vida, y no era
que Lola no fuera feliz, al contrario lo era y le gustaba ser amada por su
dueña, la cuestión era como ya lo he mencionado, una cuestión de humanos ya que
ella en su interior deseaba ser humana, ya había traspasado esa visión que
tienen los gatos comunes, en fin, en el tiempo de convivencia con su ama, gozaba
de sus caricias y apretujones, se posaba sobre sus muslos, la rodeaba o
caminaba sobre de ella dando pequeñas pisaditas, ronroneaba, se hacia la
muerta, se escondía, bueno una infinidad de cosas, pero había algo que la
apasionaba y eso era ponerse sobre el cuello de su ama y con su gran cola
envolverlo como si fuese una bufanda o estola de alguna piel exótica, su cola
era tan larga, larga, larga… que podía darle varias vueltas a su cuello, el
pelo de la misma era de un tono inusual, negro acaramelado con tintes azules,
pareciese un extracto de una alfombra o de un peluche, era tan suave que se
disfrutaba sentir su enorme cola; Genieve su dueña se dedicaba a la costura y
al diseño de ropa por lo que Lola pasaba la mayoría de su tiempo entre hilos,
tejidos, bocetos, trazos, botones, agujas y un innumerable sin fin de
artefactos, todo esto no limitaba en nada su deseo de ser humana, al contrario
la acercaba mas a todo lo que ella soñaba.
Una tarde Lola se encontraba practicando uno de sus
saltos mortales, se aventaba una y otra vez de uno de los cortineros pero lo
hacía de una forma tan rápida que apenas podía vérsele y lo repetía una y otra
vez, cualquiera que la viera pensaría que se había vuelto loca, parecía como
sacada de un cinta de una película de animación donde se repite la misma escena
sin parar, Lola no se cansaba y no paraba, estaba orgullosa de sí misma y se
sentía cada día mas cerca de su objetivo, objetivo que cambio esa misma tarde
sin tan siquiera ella imaginarlo; bueno como les iba diciendo Lola practicaba
sin parar, y practico tanto que perdió la noción del tiempo, pasaron los
segundos, los minutos y los días, solo Dios sabe el tiempo que habría pasado,
se preguntaran donde estaba su ama y porque no la detuvo, eso ni yo misma lo
sé, lo que me parece más extraño que la presencia de ella es que Lola jamás se
agotara, dio tantas vueltas por tanto tiempo que en un momento cayo
inconsciente y no despertó jamás, pudo haber sido un infarto o el haber abusado
de su condición física, fue hasta entonces, cuando yacía muerta que apareció
Genieve quien la tomo en sus brazos con lagrimas en los ojos, sintió por última
vez su calor y la frescura de su pelo, era tan hermosa y amada que se rehusó a
separarse de ella, fue entonces que una idea escalofriante paso por su mente y
si la disecase, se pregunto, pero y si no fuera lo correcto, sus pensamientos
uno a uno se fueron enfrentando hasta quedar convencida de que debía hacerlo,
preparo todo lo necesario y procedió con el plan, debía mantenerla y
convertirla lo más pronto posible para que no perdiera ninguna de sus
propiedades ni su color ni la textura de su piel y así lo hizo hasta que lo
consiguió, entonces al haber terminado la coloco en su cuello, hacia frio por
lo que le venía bien llevarla de bufanda, Genieve a pesar de ser buena en lo
que hacía no había alcanzado el éxito ni la buena fortuna, era feliz con lo que
tenia y ahora aun mas al poder conservar a Lola.
Su pequeña Lola le dio la pauta para crear e
imponer estas bufandas como una moda, por lo que se dio a la tarea de recoger a
todos los gatitos muertos y convertirlos en bufandas, empezó recolectándolos en
la calle, después sus amistades cercanas le llevaban a sus gatitos muertos, la
fama de Genieve fue creciendo hasta rebasar los parámetros del límite de lo que
es normal y las fronteras
No hay comentarios.:
Publicar un comentario