La pequeña Muffin gustaba de asustar a los visitantes del parque de la ciudad, sin ningún reparo, tanto de día como de noche, a veces tan solo se recostaba sobre el pasto a observar las estrellas preguntándose si ellas también le observaban, Muffin había muerto hace ya un poco mas de 1000 años, su historia era poco común y no se sabía mucho al respecto, había pasado a mejor vida una tarde de abril después de haberse atragantado sorpresivamente con un muffin de zarzamora, su pastelillo preferido, le gustaba tanto que era capaz de devorarse dos o tres pastelillos de estos al día, exclamaba para si mmm delicioso, quien inventaría algo como esto? Quien haya sido, debió ser un genio!
Muchas veces imaginaba historias antes de comerles, historias de muffins, que pensaría el pastelillo al ser devorado? Le importaría? A Muffin no le interesaba lo que los demás opinaran, ella era feliz y el placer que sentía por sus pastelillos era inigualable.
Muffin apenas tenía 6 años cuando ocurrió la tragedia, desde entonces ella quedo sumergida en un dulce sueño del que aun no despierta, no sintió dolor ni vio el llanto de sus seres amados, el ultimo recuerdo que ella tiene de sí misma es devorando su muffin!
Vio el ir y venir de los días en soledad, vio a su familia irse sin despedirse y se acostumbro a todo ello, no lo entendía bien pero ni necesitaba hacerlo, era feliz, pensó quizás que era parte del vivir, era muy pequeña para saber si las cosas sucedían así de forma natural, los años pasaban y ella se refugiaba en el mismo sitio, claro siempre en búsqueda de sus muffins, algunos niños a veces podían verle y ella jugaba con ellos, si llevaban algún pastelillo, le convidaban, era difícil no encariñarse con ella, en muy pocas ocasiones los mayores podían verle, y cuando esto ocurría huían asustados y se alejaban mientras ella les sonreía, pues pensaba que jugarían con ella a los escondites, poco a poco después de su muerte y de sus apariciones la gente empezó a hablar de ella, tal vez alguno supo su verdadero nombre pero fue olvidado, entonces empezaron a llamarle la pequeña Muffin, la mayoría de las personas que frecuentaban el lugar ya se habían acostumbrado a su presencia, algunos hasta la saludaban al pasar y le llevaban muffins, todo era muy extraño pero habían aprendido a vivir con ello.
Hoy me han visitado muchos niños y me han traído mis muffins de zarzamora que tanto me gustan, mis ojos se cierran y creo es hora de recostarse, les deseo dulces sueños, quizás con muffins como los míos, espero verles nuevamente en otra ocasión y tal vez solo quizás si me lo permitan pueda contarles algunas de mis historias antes de dormir…
Muffin se recuesta entre risas recordando lo dichosa y feliz que ha sido hasta quedarse completamente dormida… ya puede verse rodeada de zarzamoras, sueños, sueños, sueños de muffins…
Muchas veces imaginaba historias antes de comerles, historias de muffins, que pensaría el pastelillo al ser devorado? Le importaría? A Muffin no le interesaba lo que los demás opinaran, ella era feliz y el placer que sentía por sus pastelillos era inigualable.
Muffin apenas tenía 6 años cuando ocurrió la tragedia, desde entonces ella quedo sumergida en un dulce sueño del que aun no despierta, no sintió dolor ni vio el llanto de sus seres amados, el ultimo recuerdo que ella tiene de sí misma es devorando su muffin!
Vio el ir y venir de los días en soledad, vio a su familia irse sin despedirse y se acostumbro a todo ello, no lo entendía bien pero ni necesitaba hacerlo, era feliz, pensó quizás que era parte del vivir, era muy pequeña para saber si las cosas sucedían así de forma natural, los años pasaban y ella se refugiaba en el mismo sitio, claro siempre en búsqueda de sus muffins, algunos niños a veces podían verle y ella jugaba con ellos, si llevaban algún pastelillo, le convidaban, era difícil no encariñarse con ella, en muy pocas ocasiones los mayores podían verle, y cuando esto ocurría huían asustados y se alejaban mientras ella les sonreía, pues pensaba que jugarían con ella a los escondites, poco a poco después de su muerte y de sus apariciones la gente empezó a hablar de ella, tal vez alguno supo su verdadero nombre pero fue olvidado, entonces empezaron a llamarle la pequeña Muffin, la mayoría de las personas que frecuentaban el lugar ya se habían acostumbrado a su presencia, algunos hasta la saludaban al pasar y le llevaban muffins, todo era muy extraño pero habían aprendido a vivir con ello.
Hoy me han visitado muchos niños y me han traído mis muffins de zarzamora que tanto me gustan, mis ojos se cierran y creo es hora de recostarse, les deseo dulces sueños, quizás con muffins como los míos, espero verles nuevamente en otra ocasión y tal vez solo quizás si me lo permitan pueda contarles algunas de mis historias antes de dormir…
Muffin se recuesta entre risas recordando lo dichosa y feliz que ha sido hasta quedarse completamente dormida… ya puede verse rodeada de zarzamoras, sueños, sueños, sueños de muffins…
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