La visita del vampiro
Observaba detenidamente el caer de las hojas de los árboles, pensando que era lo que me había hecho salir de casa a altas horas de la noche, contemplaba la luna, me sentía feliz y nerviosa al mismo tiempo, no imaginaba en ningún momento que estaría sola en poco tiempo.
Mi ángel dormía sobre la hierba a unos metros separado de mi, podía verle palidecer y encorvarse en repetidas ocasiones mientras procuraba el sueño, esta ves no se recargaba en mis hombros como suele hacerlo, sin embargo eso no me molestaba, permanecí sentada sobre la banca con las piernas sobre ella tocando mis pies y mirando fijamente todo lo que me rodeaba, la luna no era la misma que había visto en las noches anteriores, cualquiera creería que en ese instante estaba fuera de mis cabales o que padecía de inconciencia pero desafortunadamente no era así, estaba despierta fascinada con esa luna que descubría conforme la iba observando detenidamente, era tan brillante y oscura a la ves, totalmente negra, podría distinguirla de la oscuridad de la noche y aun así no dejar de sentir su brillo radiante que iluminaba mi piel y todo lo que se encontraba en el bosque incluyendo a mi ángel, seguí embelesada por su extraña belleza, pero aun había mucho mas, ahora las hojas que caían constantemente de los árboles parecían arrastrase en grupos formando figuras en el aire y conforme iban siendo llevadas por la fuerza del viento desaparecían sin dejar rastro alguno, así me quede mirando una y otra ves como era que ninguno de los grupos formados se mezclaba con otro grupo de hojas, tal ves era muy simple pero me parecía totalmente absurdo que no pudiesen tocarse, imaginaba que en realidad esas hojas sabían lo que hacían, que representaban algún tipo de danza para la cual habían estado ensayando meticulosamente sus movimientos, todo era tan perfecto que olvide donde me encontraba y que fuera inusual que unas hojas danzasen, después de contemplarlas detalladamente por un largo rato decidí levantarme y unirme a ellas, las seguí sintiéndome frágil y delicada como una hoja, reí y baile por todo el bosque en distintas direcciones, me olvide de mi, dejándome llevar por el aire y el soplido del viento.
Fue más tarde al ver el paisaje nuevamente que comprendí que me aleje demasiado siguiendo a aquellas hojas, ya no veía la luna ni los árboles y lo que era peor, había perdido de vista a mi ángel, comencé a inquietarme entonces, mas sin embargo sabia bien que aunque no pudiera verle ahora el estaba conmigo y me protegería, pues nunca me ha abandonado y confié en que esta ves tampoco lo haría, me tranquilice de momento, y aunque no veía nada, pues no había mas que oscuridad, camine desesperadamente tratando de encontrar algo, lo que fuese, no importaba que, solo buscaba la presencia de algo más que me hiciera no sentirme sola en ese vacio infinito en el cual no observaba nada, lo pedía tanto a cada momento, y nada pasaba, seguía igual que al principio, caminaba y no topaba con nada, me preguntaba ¿que era lo que hacia yo en la nada? y suplicaba dentro de mi que esto terminase, no sabia tampoco porque no veia a mi ángel, porque no me hablaba, que era lo que pasaba, porque había llegado hasta ese lugar, fue tanto el agotamiento físico y mental que caí intempestivamente y me quede sola dormida en ese interminable vacio.
Al despertar esperaba que todo hubiese sido un sueño y así lo creí de momento, pues me vi recostada en un enorme sillón color maple, pero poco a poco y conforme me incorporaba descubría que cada una de las cosas que ambientaban el lugar eran nuevas para mi, jamás las había visto, todo era bello pero también muy tétrico, la estancia era enorme, había retratos colgados en cada una de las paredes así como una infinidad de objetos antiguos y un tanto extravagantes, me disponía a salir cuando escuche q alguien decia: L'amour n'est pas seulement un sentiment, il est aussi un art...
Era un timbre de voz agradable al oído, varonil y suave, cerré y abrí los ojos por un instante, y al hacerlo vi frente a mi a un hombre, me sorprendí por su cercanía y di un salto, el solo acerco uno de sus dedos a mi boca: shhh no tengas miedo no te haré daño; me quede absorta al verle era extremadamente delicado, sus ojos eran grandes, negros y de un brillo intenso, su mirada era sumamente dominante, creí que perdería el conocimiento; me despertaba sensaciones extrañas el solo verle, sus labios eran gruesos y un color morado carmesí los cubría, su piel era blanca, casi transparente, podía verle las venas recorriendo su rostro, mas que inquietarme me parecía hermoso, jamás había visto un ser tan bello y enigmático, era muy alto y vestía todo de negro, su atuendo parecía haber sido confeccionado en el renacimiento pero con toques modernistas, era sencillamente fantástico el y todo lo que lo rodeaba.
Permanecía hipnotizada cuando de pronto se escucharon unos gritos aterradores capaces de ensordecer a cualquiera, fue así q reaccione y recordé donde estaba, mire confusa el escenario, vi como las paredes sangraban, como los objetos se desvanecían convirtiéndose en polvo, me vi perdida, y quise salir y volver con mi ángel; antes de poder hacerlo, el hombre me tomo del brazo y me dijo debemos salir sino será demasiado tarde, ven te mostrare el camino, no sabia si de el debía cuidarme o no, de momento solo seguí mi intuición, la cual me decía que confiara en el; salimos corriendo del lugar hasta alejarnos lo suficiente, después de un rato, ya cansados, paramos cerca del lago, moje mis manos y el lo hizo también, pero entonces me fue imposible controlar el miedo que sentí al verlo reflejado sobre el lago, pues era semejante a un vampiro...
Tapo su rostro al verse descubierto, se aparto de mí y desapareció instantáneamente...
Observaba detenidamente el caer de las hojas de los árboles, pensando que era lo que me había hecho salir de casa a altas horas de la noche, contemplaba la luna, me sentía feliz y nerviosa al mismo tiempo, no imaginaba en ningún momento que estaría sola en poco tiempo.
Mi ángel dormía sobre la hierba a unos metros separado de mi, podía verle palidecer y encorvarse en repetidas ocasiones mientras procuraba el sueño, esta ves no se recargaba en mis hombros como suele hacerlo, sin embargo eso no me molestaba, permanecí sentada sobre la banca con las piernas sobre ella tocando mis pies y mirando fijamente todo lo que me rodeaba, la luna no era la misma que había visto en las noches anteriores, cualquiera creería que en ese instante estaba fuera de mis cabales o que padecía de inconciencia pero desafortunadamente no era así, estaba despierta fascinada con esa luna que descubría conforme la iba observando detenidamente, era tan brillante y oscura a la ves, totalmente negra, podría distinguirla de la oscuridad de la noche y aun así no dejar de sentir su brillo radiante que iluminaba mi piel y todo lo que se encontraba en el bosque incluyendo a mi ángel, seguí embelesada por su extraña belleza, pero aun había mucho mas, ahora las hojas que caían constantemente de los árboles parecían arrastrase en grupos formando figuras en el aire y conforme iban siendo llevadas por la fuerza del viento desaparecían sin dejar rastro alguno, así me quede mirando una y otra ves como era que ninguno de los grupos formados se mezclaba con otro grupo de hojas, tal ves era muy simple pero me parecía totalmente absurdo que no pudiesen tocarse, imaginaba que en realidad esas hojas sabían lo que hacían, que representaban algún tipo de danza para la cual habían estado ensayando meticulosamente sus movimientos, todo era tan perfecto que olvide donde me encontraba y que fuera inusual que unas hojas danzasen, después de contemplarlas detalladamente por un largo rato decidí levantarme y unirme a ellas, las seguí sintiéndome frágil y delicada como una hoja, reí y baile por todo el bosque en distintas direcciones, me olvide de mi, dejándome llevar por el aire y el soplido del viento.
Fue más tarde al ver el paisaje nuevamente que comprendí que me aleje demasiado siguiendo a aquellas hojas, ya no veía la luna ni los árboles y lo que era peor, había perdido de vista a mi ángel, comencé a inquietarme entonces, mas sin embargo sabia bien que aunque no pudiera verle ahora el estaba conmigo y me protegería, pues nunca me ha abandonado y confié en que esta ves tampoco lo haría, me tranquilice de momento, y aunque no veía nada, pues no había mas que oscuridad, camine desesperadamente tratando de encontrar algo, lo que fuese, no importaba que, solo buscaba la presencia de algo más que me hiciera no sentirme sola en ese vacio infinito en el cual no observaba nada, lo pedía tanto a cada momento, y nada pasaba, seguía igual que al principio, caminaba y no topaba con nada, me preguntaba ¿que era lo que hacia yo en la nada? y suplicaba dentro de mi que esto terminase, no sabia tampoco porque no veia a mi ángel, porque no me hablaba, que era lo que pasaba, porque había llegado hasta ese lugar, fue tanto el agotamiento físico y mental que caí intempestivamente y me quede sola dormida en ese interminable vacio.
Al despertar esperaba que todo hubiese sido un sueño y así lo creí de momento, pues me vi recostada en un enorme sillón color maple, pero poco a poco y conforme me incorporaba descubría que cada una de las cosas que ambientaban el lugar eran nuevas para mi, jamás las había visto, todo era bello pero también muy tétrico, la estancia era enorme, había retratos colgados en cada una de las paredes así como una infinidad de objetos antiguos y un tanto extravagantes, me disponía a salir cuando escuche q alguien decia: L'amour n'est pas seulement un sentiment, il est aussi un art...
Era un timbre de voz agradable al oído, varonil y suave, cerré y abrí los ojos por un instante, y al hacerlo vi frente a mi a un hombre, me sorprendí por su cercanía y di un salto, el solo acerco uno de sus dedos a mi boca: shhh no tengas miedo no te haré daño; me quede absorta al verle era extremadamente delicado, sus ojos eran grandes, negros y de un brillo intenso, su mirada era sumamente dominante, creí que perdería el conocimiento; me despertaba sensaciones extrañas el solo verle, sus labios eran gruesos y un color morado carmesí los cubría, su piel era blanca, casi transparente, podía verle las venas recorriendo su rostro, mas que inquietarme me parecía hermoso, jamás había visto un ser tan bello y enigmático, era muy alto y vestía todo de negro, su atuendo parecía haber sido confeccionado en el renacimiento pero con toques modernistas, era sencillamente fantástico el y todo lo que lo rodeaba.
Permanecía hipnotizada cuando de pronto se escucharon unos gritos aterradores capaces de ensordecer a cualquiera, fue así q reaccione y recordé donde estaba, mire confusa el escenario, vi como las paredes sangraban, como los objetos se desvanecían convirtiéndose en polvo, me vi perdida, y quise salir y volver con mi ángel; antes de poder hacerlo, el hombre me tomo del brazo y me dijo debemos salir sino será demasiado tarde, ven te mostrare el camino, no sabia si de el debía cuidarme o no, de momento solo seguí mi intuición, la cual me decía que confiara en el; salimos corriendo del lugar hasta alejarnos lo suficiente, después de un rato, ya cansados, paramos cerca del lago, moje mis manos y el lo hizo también, pero entonces me fue imposible controlar el miedo que sentí al verlo reflejado sobre el lago, pues era semejante a un vampiro...
Tapo su rostro al verse descubierto, se aparto de mí y desapareció instantáneamente...
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