martes, febrero 17, 2004

Los angelitos no mueren...
Al principio me asustaba, veía como al caminar mi ángel era expuesto a sufrir accidentes, me desconcertaba que fuese atravezado por los autos, que en la calle nadie se percatara de su existencia y que lo tratasen sin ningún respeto, no soportaba que le pasarán tantas desgracias en tan poco tiempo, en cuestión de segundos era golpeado, atropellado e ignorado totalmente por quien pasase frente a él, me sentía tan impotente de no poder hacer nada, me quedaba sorprendida mirándoles; en varias ocasiones intente reprenderlos, pero parecía que no me escuchaban, no entendían de que les hablaba, así que opte por guardar silencio acostumbrándome a todo ésto; fue con el paso de los años que descubrí como se las ingeniaba para hacerme cambiar de dirección e inmediatamente ocupar mi espacio, todo lo había estado planeando con el fin de mantenerme alejada del peligro; una ves que pude comprenderlo, me miró con esa ternura que le caracteriza y acercándose lentamente, exclamó: los angelitos no mueren!...