domingo, febrero 15, 2004

Corriendo por el bosque y cayendo precipitadamente al tropezar con una piedra me vi de repente; fue tan inesperado que no creía sucedía, así que aun estando inconsciente me imagine rodeada de las flores mas bellas, pude observar como el cielo se apoderaba de mí, como el aire de manera silenciosa se acercaba procurando no molestarme; en aquel momento una páz inmensa me invadió, era tanta mi alegría que olvide donde estaba y permanecí inmóvil, fue hasta más tarde cuando los rayos del sol me despertaron que comprendí lo que había sucedido... me encontraba entre sus brazos y delicadamente recostada sobre sus alas, el procuró que no me lastimase, por lo que ocupo inmediatamente el lugar que tenía la tierra y haciéndome caer en un hermoso y profundo sueño me mantuvo alejada de cualquier sufrimiento...
Nuevamente me sentí afortunada de que alguien me amase de tal forma y agradecí a Dios infinitamente el que me haya dado la dicha de tenerle...